jueves, 10 de enero de 2019

EL TALENTO NO TIENE SEXO


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“Mujer u Hombre. Hombre o mujer. Solo que sea bueno”.

Esta frase se ha convertido  en la respuesta estandar de una sociedad supuestamente igualitaria a pesar de que los ámbitos de poder siguen siendo mayoritariamente masculinos.
Pero es verdad que, en según que términos algunas mujeres, que justamente son más “machistas” que otros hombres, recurren a una discriminacion positiva para dar más visibilidad a la mujer.

No es difícil entender por qué.

-“Tenga la bondad de explicarme, caballero, a la vista de estos resultados, cómo han aplicado ustedes el principio de igualdad de oportunidades.
Los números cantan, y se han pasado el debate del tema de la igualdad a un concepto misterioso, revestido de un aura sagrada que bien podía llamarse “arco del triunfo”.

-Demuéstreme usted, señora, que las candidatas tenían igual o más calidad que los candidatos. Yo solo aplico con toda imparcialidad el criterio de excelencia y si el resultado es que todos son hombres…qué le voy a hacer”.

Leídas así las dos respuestas parece que tienen sentido. Pero examinemos el criterio en cuestión.
Excelencia…a juicio de quién?
Y…quién decide qué es bueno y qué es mejor?

Porque yo estoy de acuerdo en luchar por los derechos de las mujeres. Faltaba más. E igualdad es en base de 100 un 50%. Y si una mujer que alcanza la excelencia en alguna de sus cualidades  y no es valorada como tal respecto a un hombre es totalmente injusto en el siglo en que vivimos. Y para ello se están sentando las bases y las Leyes.

Pero creo que no se trata de eso ahora mismo. Parece que se trata de pisar todo lo que sea masculino. De saltar de ese 50% hasta el infinito. De estar todo el día argumentando las proezas de las mujeres y vociferando sus derechos. Muchas feministas se quedan con eso y se inflaman, no leen, o no entienden lo que leen o deciden no entenderlo y no razonan porque parece que el pensamiento individual está hoy mal visto y se exige ortodoxia y unanimidad. Y eso..hace de la vida una pesadilla agotadora y un sinvivir.

Yo lo que admiro, lo admiro. Lo haya hecho una mujer, un hombre, un blanco, una negra, un tipo de Corea del sur o una asiática.

Y el problema no se da en la menor incorporación al mercado laboral de la mujer después de la maternidad. Se incorporan…y las que quieren luchan por ello y ahí están. La alerta empieza cuando a partir de ese momento surgen otras necesidades: falta de flexibilidad cuando se tienen hijos, falta de visibilidad o de apoyos…Y eso viene desde el momento en que se quiere formar una familia y se elige a la pareja. Eso sí que es una decisión vital: la elección. Una mala elección sí que es un problema.
Y si se va a ser madre soltera hay que pensar en una buena cobertura para la vuelta al puesto de trabajo, o bien económica o bien personal. Porque las que la tienen…vaya si triunfan.

No hay más secretos.

Otras mujeres tienen más en cuenta otras aspectos de la vida que no son solo el trabajo. Cuidar a los padres mayores, ceder para que progrese la pareja, ver crecer a sus hijos…y si se decide libremente son aspectos perfectamente respetables.

El talento…no tiene sexo.
Encontrarnos con personas que no tienen ningún tipo de talento sí que es un problema, sean hombres o mujeres.


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