miércoles, 18 de abril de 2018

SERÍA TAN AMABLE DE DECIRME, por favor, DONDE ESTA LA REALIDAD?


A pesar de la vida, las malversas perversidades familiares, los problemas...algo hizo que me enamorara de tí.

Hace varios meses que mis payasadas no provocan tus ganas de reír. Parece que un Dios triste y aburrido nos castigó por trepar juntos al árbol y atracarnos con el fruto de la pasión...por probar aquel sabor.

Cómo sabía Joaquin Sabina describir los sentimientos...

El agua apaga el fuego y al ardor...los años. Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño.
Y cada vez peor...
Y cada vez más rotos...

Y cada vez más tú y cada vez más yo sin rastro de nosotros.
Carne de cañón...
Profunda e inalcanzable inocencia, todo lo cual ponía a cien el perverso latir de nuestra lascivia.

Cuando te sabes de memoria la cadencia y la tristeza de casi todas las canciones tristes de la profesión...
Sórdida inmensidad...Vomitadas de desamor en un inmenso torrente parabolico. Como en Las Vegas, donde todos conducen como perdedores a la espera de sufrir un accidente en cualquier momento.

Inalcanzabilidad del amor. Corazones que desbroza el temporal...
Y la palabra que te dí cuando juré escribirte una canción...

Pero como decía Joe Cocker en Oficial y Caballero, el amor nos lleva allí donde pertenecemos, lejos del mundo que conocemos.
Y todo lo que sé...es como me siento aquí y ahora.

Sería tan amable de decirme, por favor, donde está la realidad?

Especialmente dedicado...
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martes, 17 de abril de 2018

A QUÉ TENEMOS MIEDO...?


En la vida los temores nos acechan día a día y la sociedad en la que vivimos suele compartirlos al heredarlos mediante costumbres y hábitos. Antecedentes históricos que cambian según las épocas...

Existen temores de alta y de baja intensidad. Tener miedo a las serpientes, pánico a los ratones, a los ataques terroristas...están dentro de la segunda categoría, temores que son difíciles que sucedan aunque nos pueden aterrar.

Sin embargo, los de baja intensidad, aquellos que llamamos cotidianos...( miedo a sufrir un robo, un accidente de coche, miedo a los accidentes domésticos...) nos influyen día a día.

La aracnofobia, el miedo a volar, la acrofobia...catalogados de alta densidad es cierto que son completamente personales; mientras que los cotidianos nos vienen determinados por la sociedad en la que vivimos, sus usos y costumbres, las fobias que de algún modo todos...compartimos.

El temor a conducir, el miedo a la muerte, pánico a volar, miedo a comprometerte con alguien, miedo a que alguien te abandone, pánico a hablar en público, miedo a las alturas, terror al fracaso, miedo a la oscuridad, fobia a las tormentas, miedo a las paranoias, pavor a que te hagan daño...

Cada una de estos temores forma parte de una estadística que gradúa de mayor a menor las posibilidades de que sucedan.
Entonces, por qué los tememos todos?
El miedo es una frustración sin herramientas para hacerle frente?

Es la cultura lo que nos determina y no los hechos. Es lo que hemos visto, leído...lo que nos han contado. Como les sucede a dos hermanos de una misma familia. Sus temores están determinados por los hábitos de su hogar y no tiene nada que ver con su personalidad sino con la herencia que han recibido.
Aspectos de su carácter que les han ayudado a sobrevivir a inseguridades durante años de su infancia pero que se  adaptaran a la sociedad en la que después vivirán.

Las fobias heredadas se superan mejor en compañía, se comprenden mejor y el miedo de un grupo es inferior al de un individuo aislado porque siente...que puede compartir un secreto.  

A qué tenemos miedo? 

Sea a lo que sea, ese miedo ha esculpido nuestro carácter y es estremecedor ver nuestras propias inconsistencias.
Fieles a nuestra manera de ver el mundo, es nuestra historia activando el instinto de supervivencia ante esos temores.

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lunes, 16 de abril de 2018

NO PASO NADA...SOLO FUE UN BESO”


El beso. El recuerdo de un beso y de todo lo que le rodeó viene a nuestra memoria de forma recurrente sin poder controlarlo.

El beso. El acto más íntimo, emocional y comprometido entre dos personas. Un detalle cargado de erotismo. Una tormenta hormonal de tal envergadura que puede por sí sola desencadenar el enamoramiento.

Solamente con el roce de los labios estalla un torbellino de sensaciones y las terminaciones nerviosas están a flor de piel.
Esa mirada cómplice que precede al beso y el acercamiento de las caras activa el organismo y hace que se segregue noradrenalina con la consiguiente puesta en alerta. 

Los ojos interpretan cualquier señal, el cuerpo se tensa y se prepara para actuar...la piel aumenta su sensibilidad y justo cuando los labios se rozan transmiten al cerebro un dossier de datos sobre la presión, la temperatura, la humedad...de nuestro cuerpo.
Es en ese instante cuando la dopamina llega al cerebro y produce su complemento: la feniletilamina, una sustancia de nombre imposible pero que proporciona una maravillosa sensación de placer, plenitud y felicidad. 
Después de las fases de tensión previas al beso sentimos una deliciosa laxitud física de relax.

Solo con ésto...podemos quedar enganchados a esa persona. Uno de los contactos físicos más intensos que pueden regalarse dos amantes... 

La feniletilamina no se va así por así del cuerpo y el proceso continúa después del beso, haciendo que se fortalezca el vínculo con ese amante, al que si volvemos a besar se vuelve a cerrar el círculo echando de menos otro beso y otro y otro...convirtiéndose en una necesidad, en una maravillosa adicción.

Así que no vuelva a decir “no pasó nada...solo fue un beso”
No se lo cree ni usted!!

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ENTRE HORAS BRUJAS Y HORAS...TONTAS


Estamos viviendo un momento en el que prima la esperanza, que es el sueño del hombre despierto, sobre la realidad. Nos ocurren cosas que creemos son fruto de la brujería...que no tienen explicación. 
No solo el mercado bursátil vive horas brujas cuando los contratos de futuros y opciones llegan a su vencimiento. Se llaman así porque se prestan a toda clase de brujerías como ocurren en otros ámbitos de nuestra vida.

Estamos en un momento en el que se nos queda colgado Whatsapp o Facebook y pensamos que es cosa de brujería. Aunque lo que realmente haya sucedido sea que el satélite de turno ha dejado de transmitir unos minutos, minutos que a nosotros...nos parecen horas.

Estamos en un momento en el que en nuestra vida diaria vemos una cosa cambiada de sitio, no recordamos haber sido nosotros y pensamos que es brujería.

Estamos en ese momento en el que si pasamos una racha de mala suerte pensamos que es fruto de la brujería. Algo así como “un mal de ojo”. 
Pero podría ser tan solo un cúmulo de malas decisiones?

Cuando las decisiones que tomo me salen bien es porque soy fantástica y si me salen mal...tiene que ser “un mal de ojo”?
Vamos a ver...creemos o no creemos en la brujería?
O sólo son horas tontas? Creo...pero no me fío?

Por ejemplo, contratas la póliza del seguro de tu casa,  preferentemente a alguien conocido creyendo que precisamente por eso te va a aconsejar muy bien. Y tienes un siniestro.
Qué ocurre entonces? 
Por alguna razón los parámetros, esos que ponen en la letra pequeña de la póliza y que no te leíste justo por confiar, no coinciden con los de tu siniestro. No sabes cómo, resulta que todo lo que has contratado tiene un pero...

“Pero tenía que haber llovido mucho más...
pero tenía que habérsele caído el techo encima...
pero lo sentimos porque si no lo designan como zona catastrófica no le entra... “

O por ejemplo, los directores de banco. Indistintamente hombres o mujeres. O tengo que decir miembros o “miembras” que forman parte del grupo directivo de la enana sucursal bancaria de mi urbanización?
Esos, que te llaman para recordarte el magnífico color rojo de tu cuenta corriente pero que nunca te han llamado cuando estaba en azul.
Esos, que te llaman para intentar venderte fantásticas preferentes que en poco tiempo arruinarán su vida. Y no es para menos. Porque si vas a comprar acciones de un banco, te obligan a escribir de tu puño y letra: “Estoy a punto de comprar un producto que es difícil de entender, para mis entendederas, y admito que en caso de resolución (que no sé lo que es) puedo perder hasta la camiseta.”

Esto es lo que se llama cubrirse las espaldas los bancos. Y no es brujería, no. Esto son malas decisiones. Una tras otra. Y muy a nuestro pesar.

Entre horas brujas y horas...tontas, vamos de cráneo.

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Y todo...con un toque sofisticado.

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domingo, 15 de abril de 2018

POR LO QUE MÁS ME GUSTAS


Haces mi vida feliz en todos los sentidos, eres una parte muy importante de mi vida...
Me gusta un simple abrazo, un cuídate, un te quiero, un avísame cuando llegues, un “buenas noches...”

Pero por lo que más me gustas...es por tu corazón.

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PLUSMARQUISTAS DE ALCOBA


Qué es un seductor...? Un adulador con encanto...?
Seducir tuvo durante siglos muy mala fama. Ya sedujo la serpiente a la mujer y la mujer sedujo al hombre. A partir de ahí entró el pecado en nuestras vidas.

Es verdad que existen varios tipos de seductores. Pero el prefecto seductor no sólo desea a muchas mujeres haciendo lo posible por conseguirlas sino que para este fin, crea en las mujeres un deseo que no existía antes para luego...abandonarlas.
Las seduce...fingiendo y jugando a ser otro, simulando incluso sentimientos que no tiene. No tanto para acostarse con ellas, sino incluso para dejarlas insatisfechas.

Un coleccionista ansioso por obtener fama...un plusmarquista de alcoba. Un seductor inseducible.
La hipocresía, la falsedad y el engaño hacen de su seducción un juego con una impresionante puesta en escena.
Para ellos la seducción es una obra de arte y lo que buscan en ella es la perfección.
Buscan seducidas poco experimentadas, ingenuas que no hayan tenido relaciones y que por eso...tengan algo que dar.
Todo eso forma parte de la obra artística donde acostarse con ellas es el último retoque. 

Después, conseguidas, dejan de interesarles y las abandonan como un escultor abandona sobre la mesa los restos de arcilla que ya no son útiles para formar una figura. El poder sobre el poder, donde el placer es secundario como lo es el hecho de la seducción, solo son instrumentos, aunque muy agradables, para conseguir ese poder.

Existen varios tipos de seductores, sí. 

Pero como dijo Arno Schmidt “El complejo comportamiento del ser humano prefiero que me lo expliquen los poetas” porque de otra manera a veces resulta incomprensible.

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