miércoles, 3 de julio de 2019

EN HONOR A LA POSVERDAD


#eltranviadelamoda #Aleertoca

En la fantástica película de David Fincher  “The Game” (1997) el espectador descubre que todo lo que parece que sucede en el feudo de la realidad es en verdad, un misterioso juego de la imaginación y que los personajes, Michael Douglas y Sean Penn, hacen que apariciones y escenas rocambolescas parezcan una recreación perfecta de una realidad totalmente cambiada confundiendo su estabilidad emocional en la que todo lo que ve, juraría que es falso.

Eso es como debería definirse realmente la posverdad. La posverdad se resume en que la apariencia de los hechos es más relevante que los hechos en sí, aunque creer eso nos lleve directamente a la mentira de siempre.

Le estamos dando un nuevo nombre?
No estaremos ocultando que esa posverdad es, en realidad, mentira?

De donde viene ese temor?  Se puede ver desde cuatro puntos de vista.

En el año 2003 apareció Second Life, un espacio famoso en el que permitía al usuario inventarse una segunda vida en Internet. La tecnología permitía experimentar en dos mundos paralelos, el real y el ficticio a la vez y se entremezclaban. Hoy en día, en esos mundos, hay mentiras que pueden ser semiverdades y como en la película The Game, esos mundos se ponen en contacto y esa posverdad que aceptamos de forma alegre en la vida ficticia o virtual, se manifiesta como una falsedad, tarde o temprano, con todas sus consecuencias.

Otro punto de vista es el de la velocidad. En las redes sociales aparecen noticias que todavía están sin contestar. Rumores…a lo que damos toda la credibilidad. En unas horas conoceremos la totalidad de la noticia pero mientras tanto…permanecemos atentos a la evolución de las inexactitudes. Aunque en realidad preferimos posverdad en el minuto uno, a la concreción dentro de unas horas. Nos entretiene seguir la falsa apariencia y la tragedia de las cosas.

El tercero es la pérdida de confianza en las instituciones. Llegó la crisis y la credibilidad en fuentes desconocidas, en gente sin fundamento y sin experiencia se acentúa. Buscamos la sorpresa, preferimos las cosas que nos llaman la atención tengan credibilidad o no. Y salen a la luz los cotilleos jugosos y mentiras infundadas que sin ninguna credibilidad hacen la boca agua a los más hijos de puta del pueblo.  

Ya lo dice el refrán: “Pueblo pequeño, infierno grande”. No nos importa que algo sea incierto y lo alucinante es que tampoco nos preocupa confirmar si lo que hemos dicho es verdad o no,  aunque eso suponga joder la vida a  los demás. Cualquier imbécil te hace una peineta con pensamientos sin fundamento basándose en algunas de las causas en las que se cimenta la “era de Pinocho”. Y se queda tan tranquilo.

Y falta el ansia de confirmar las propias creencias de uno mismo aunque sean mentira. Llamada la reducción de la disonancia cognitiva. Esto se ha convertido en un problema psicológico y educativo debido a todo lo que se mueve por internet. Unos encuentran información que confirman lo que piensan y lo que sienten y otros personas que piensan y sienten lo opuesto encuentran  lo datos que confirman las tesis contrarias. Así de loca es la red.

“Leeré aquello que confirme lo que pienso o lo que siento".  Eso es la posverdad.

Porque si admitiéramos directamente que es mentira, reconoceríamos que estamos de la cabeza.  Pero al final, el mundo es el que es. Michael Douglas, Truman o Pinocho, cada uno en su película no importan. Uno descubrirá la verdad al final y Pinocho intentará mentir menos para que no crezca su nariz pero dará igual porque todo él es de madera…y le matará el mismo que le creó..

Solo debemos saber que el tiempo pone a cada uno en su sitio.

En honor a la posverdad …la verdad es solo cuestión de tiempo.

www.eltranviadelamoda.com


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