miércoles, 8 de enero de 2020

QUERIDOS REYES MAGOS…


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Momentos mágicos como la noche de Reyes hacen que tengamos una idea prisionera, en su mayor parte, en el territorio de los anhelos y los sueños, hasta el punto de no estar dispuestos a que la realidad desbarate lo que durante nuestros primeros años de vida, hemos fraguado al calor de la fantasía.

Lejos de contrariar a quienes piensan que, esos momentos de emoción y fantasía no dejan de ser tradiciones clásicas y obsoletas, diría incluso que existe cierto placer en volver por un momento a aquella época e imaginarte incluso más feliz de lo que eras al levantarte por la mañana y buscar como loca tus regalos. Diría incluso, que existe incluso cierto placer en pensar que estabas menos sola de lo que realmente estabas. Tenías una familia, un hogar y una vida por delante.

Sin embargo, hoy en día, todo se confabula para que las relaciones con otras personas sean cortas y fugaces, esporádicas y totalmente vacías. Una tradición maravillosa ha quedado reducida a una versión alocada sobre las compras crudas y duras estos días y en eso nos hemos quedado.
Los dependientes durarán poco detrás de los mostradores. Las tiendas cerrarán muy tarde. Hoy la gente se concentrará en ir y venir caminando rápido, buscando un regalo cualquiera para intentar igualar el que va a recibir. Cumplir por cumplir. Sin mantener ese tapiz de magia e ilusión que lleva a alguien a soñar mientras abre un paquete, sin importarle lo que haya dentro por el mero hecho de recibirlo de la persona adecuada.
La soledad aparece como una enfermedad que el prójimo advierte y por eso nos rechaza para huir del contagio. Se lleva sociabilizar aunque sea a base de estar con “cualquiera”. Se lleva hacer lo que hacen los demás.  Es difícil encontrar a alguien que te hable de lo solo que ha estado. Incluso acompañado. Es difícil reconocerlo.

Entonces, qué se siente al estar solo?

Es como una sensación parecida al hambre mientras alrededor todo el mundo se prepara para un banquete. Y mientras se padece esa privación de compañía…uno se siente tremendamente desgraciado, experimentando el mordisco rabioso de la soledad. Después de estos días, nos convertimos en víctimas de la soledad que queda…trás una fiesta.

Eso significa que cuanto más solitaria se vuelve una persona, más pierde su habilidad para volver a navegar en la corriente social. Puedes estar rodeada de personas y completamente sola a la vez. Es la soledad en abstracto. Y esos pensamientos que surgen y que no quieres contar, los acabas archivando, blindando el recuerdo en una parte del cerebro. Días que ya acaban y que hubieras preferido dejar atrás cuanto antes.

Pero el mundo está lleno de maravillosos solitarios, de otros raros que hacen de su extrañamiento un motivo de inspiración. Artistas de raro encaje social como Andy Warhol  o Edward Hopper. Personajes que tenían muchísimo que decir y que debido a su incapacidad para relacionarse, nos contaron auténticas maravillas a através de sus obras.

Una razón es que eran auténticos genios, otra puede ser…que no encontraron las personas capaces de comprenderles y escucharles lo que tenían que decir. No encontraron a las personas adecuadas que supieran sacar lo mejor de ellos.

Queridos Reyes Magos:

Este año pido soledad de la buena. De esa en la que estás acompañada de maravillosa gente rara, de gente buena, artistas de vocación que tengan muchísimo que decir, personas con bonhomía, de esas que te regalan una conversación que blindas en una parte del cerebro y hace que te sientas acompañada al leerla cada vez que la recuperas. De almas solitarias que hacen de su carácter poco comunicativo un motivo de inspiración. De personas especiales con historias peculiares que les guste soñar…

Como dije una vez, se trata de buscar la felicidad de los finales tristes. Compartiendo soledades se reduce el infierno, aumenta la pasión y llegas a sentirte tremendamente acompañada.

Felices Reyes a todos los que siguen creyendo....

www.eltranviadelamoda.com


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