domingo, 26 de agosto de 2018

EL INFIERNO DE LOS MOVILES


Los ruidos cotidianos aunque sean de baja intensidad resultan insoportables para algunas personas. No teníamos suficiente con personas vociferantes, exageradas, peleas de parejas, los televisores encendidos en restaurantes en canales antiqusimos, la música hortera de las máquinas tragaperrass, la disco de abajo de casa que se salta las normas de la música, el ladrido del perro del vecino…

No teníamos suficiente con todo eso…que ahora nos han impuesto los móviles; videos que la gente se pone a ver caminando por la calle, selfies imposibles que les han llevado a morir en espacios públicos por subirlos a instagram, conversaciones en medio del metro de las que nos enteramos todos…

Esos ruidos cotidianos de baja intensidad como masticar chicle, estrujar una botella de plástico, el choque de dos platos de una vajilla, el cierre de una cremallera, un estornudo, el portazo del maletero de un coche, una moto con un tubo de escape infernal, la lavadora centrifugando…todo puede resultar un suplicio.

Todo nos desquicia?

Este tipo de padecimiento recibe el nombre de Misofonía. Una molestia que el ser humano ha sufrido siempre pero que no se reconoce ni se empieza a estudiar hasta los años 80.

Tiquismiquis? Histéricos? 

Las enfermedades con carga psicológica merecen ser nombradas pero ésta no lo es?
Resulta que la sensibilidad hacia los sonidos de baja intensidad no está incluida en la lisa de enfermedades raras. Ni siquiera se considera un trastorno psicológico.

Es verdad que la misofonía podría estar relacionada con los trastornos obsesivos; quien la sufre sabe que su reacción es desproporcionada…pero no se puede evitar!!

La única salida es no exponerse a esos estímulos y contrarrestarlos con “ruidos blandos” como el ruido de un ventilador, música con auriculares u otro ruido que no nos resulte molesto.
Es verdad que esta dolencia puede aparecer a cualquier edad y tanto en hombres como en mujeres y claro, tiene un componente psíquico como casi todo.
Y es verdad, y bastante curioso, que se amplifica o decrece en función de los lazos sentimentales del emisor con el monofónico. Es decir, nos molesta menos si el que nos origina el ruido es alguien a quien queremos y no un desconocido despiadado que no tiene mesura a la hora de pensar si esta molestando o no.

Sonidos repetitivos como no parar de hacer clic con un bolígrafo, hablar con alguien mientras suena el timbre de su movil recibiendo mensajes, mantener una conversación con alguien que no para de mirar dicho movil, abrir y cerrar el bolso continuamente, chasquear los dedos…

Es necesario tener activo el sonido de las teclas de nuestros smartphones? 
Y elegir un tono de llamada tan horrible?
Hace falta hablar tan alto para que te entiendan?

No se dan cuenta de que molestan?

El infierno son los móviles de los otros…
Silencio por favor!!

eltranviadelamoda.com




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