lunes, 10 de febrero de 2020

EMPATÍA PROYECTADA


#Aleertoca #eltranviadelamoda #empatía

Tengo una amiga a la que hace unos meses le diagnosticaron cáncer de pecho. En una revisión rutinaria de esas...que perfectamente podía no haber acudido y que, gracias a Dios y a los avances de la medicina, sirvió para descubrirlo en la fase temprana.  Mientras nos lo contaba, nosotras, con gran consternación, decidimos hacer solamente referencia al lado bueno de las cosas, al lado bueno de lo que nos estaba confesando: lo habían detectado en una fase en la que los porcentajes de curación eran altísimos. Y así nos lo argumentaba ella.

Sin embargo, una compañera de trabajo a la que se lo contó y con la que tiene mucha relación, le comentó que imaginaba el impacto de la noticia y como le iba a cambiar la vida a partir de ese momento. Que lo sentía mucho y que entendía perfectamente que tenía que estar preocupada y destrozada.

Está claro, que realizado con la mejor de las intenciones resultó un fallo empático, un fallo de los grandes. En realidad, no estaba captando la parte buena de la noticia sino que esa compañera de trabajo, estaba expresando lo que ella sentiría en el caso de que fuera a ella a quien le hubieran mencionado la palabra cáncer.

En algún momento, todos creemos estar poniéndonos en el lugar del otro…sin darnos cuenta de que no lo hacemos de forma correcta. Solamente nos proyectamos en lo que nos cuentan y creemos que la persona que tenemos enfrente está experimentando lo que nosotros sentiríamos si estuviéramos en sus circunstancias. Lo que se llama empatía proyectada.

Y podría ocurrir al revés. Tener una amiga que nos contara algo por lo que estuviera muerta de miedo y como a nosotros no nos lo provocara, no entender en absoluto su pánico, desmerecer sus sentimientos y hacerle sentir totalmente incomprendida.

La empatía auténtica nos permite percibir con precisión lo que la otra persona siente y así, acompañarla en ese proceso.
Cada emoción debe tener una respuesta adecuada y se supone que si nos lo cuentan, es porque la otra persona espera que nosotros sepamos captar ese sentimiento.

¿Sabemos reconocer una mirada triste?
¿Sabemos reconocer una sonrisa auténtica de otra que pretende esconder algo?
¿Sabemos reconocer un “no te preocupes que estoy bien”?

La base de una buena relación con los demás es captar las expresiones emocionales de las personas para que no pasen inadvertidas y evitar a toda costa los juicios internos que nos asaltan mientras valoramos lo que nos están contando. Esos juicios que anulan nuestra capacidad de comprensión hacen que solo veamos lo que queremos ver.

Debemos ser buenos observadores, con la mente vacía como la de un niño, con una mirada que no juzga, para ver con precisión las emociones de la otra persona, para ver lo que de verdad siente el otro y ponernos en su lugar con autentica empatía.

Todos, con la mejor intención,  creemos estar poniéndonos en el lugar del otro…pero muchas veces lo hacemos basándonos en nuestro ego y solamente con una empatía proyectada.

Empatía: esa palabra que está tan de moda...

www.eltranviadelamoda.com

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