viernes, 15 de noviembre de 2019

LA VISIÓN OPTIMISTA DE LAS COSAS


#Aleertoca #eltranviadelamoda

Nuestra época es esencialmente trágica y aunque nos negamos a tomarla trágicamente, esa tarea resulta francamente difícil.

En algunas etapas de nuestra vida nos ocurren cosas tan graves que parece que ha muerto algo en nuestro interior perdiendo la capacidad de creer que en un futuro próximo algo puede salir de nuevo bien y se nos crea un vacío. El vacío de la negatividad.

Es un hecho que las secciones de actualidad de la mayoría de los medios de comunicación dan más espacio a los conflictos y a noticias negativas que a noticias positivas porque creen en la teoría de que las buenas noticias no venden. En consecuencia, empezamos a ver normal una visión catastrófica del mundo por un cúmulo de sucesos horrorosos.

Pero, realmente estamos tan mal?

Existe un pesimismo generalizado que nos hace creer que el mundo y la humanidad van de mal en peor. Tanto es así, que Bill Gates, el cofundador de Microsoft, emprendió una iniciativa según la cual anunciaba que pagaría de su bolsillo un ejemplar de “Factfulness”, es decir, un ensayo optimista sobre el estado del mundo, a todos los estudiantes del país que lograran graduarse.

De qué trata ese libro iluminador?

Su autor, Hans Rosling, médico y educador sueco, ya era famoso anteriormente por sus optimistas charlas y defendía lo siguiente:

- Que la mayoría de la gente, incluyendo los políticos cada vez menos preparados, opinan a la ligera sobre el estado del mundo sin tener datos correctos ni estadísticas reales sobre las que juzgar.
- Que muchas visiones catastrofistas del mundo se basan en conocimientos desfasados y en estudios vistos décadas atrás.
- Que hay mejoras paulatinas que no apreciamos y que son muy importantes defendiendo que el “progreso es progreso” aunque sea de manera lenta.

Explicaba que los avances positivos raramente son noticiables.  La atracción por las malas noticias puede explicarse por el propio funcionamiento de la mente, que suele recrearse y sentirse más atraída por las amenazas que por las satisfacciones.

Una noticia agradable nos sorprende como un fogonazo…pero rápidamente se desvanece. Son las noticias negativas, los miedos, las dudas las que tienden a girar en nuestra cabeza como un tiovivo, como una batidora imparable…con pensamientos negativos que reproducen malas noticias como un aparato de música reproduce las canciones una y otra vez.

Frases del estilo “lo he hecho fatal”, “ qué mala suerte tengo siempre” o “esto no va a funcionar” acaban configurando nuestra realidad por la profecía del autocumplimiento. Es tan fuerte nuestra negatividad que, de forma inconsciente, nuestros actos buscan confirmar nuestras expectativas.
Y una persona poseída por la negatividad se quedará masticando su desgracia en soledad, una desgracia esperada y a veces hasta provocada.

Pero como la vida es, algunas veces, un escenario artificialmente iluminado, esa negatividad constituye un reflejo veraz del moderno vivir de la sociedad de hoy en día y de su moderna realidad psicológica, dando un espectáculo de suma e irremediable falta de optimismo al que nos están acostumbrando unos y otros.

Es verdad que las buenas noticias no venden pero existe para todo, una visión optimista de las cosas.
Solo hay que estar atento y buscarla.

www.eltranviadelamoda.com


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