domingo, 24 de noviembre de 2019

DIARIO DE UN LECTOR


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Parece ser que algunos estudios demuestran que la lectura nos hace más felices y nos ayuda a afrontar mejor el día a día.
Para lectores muy empedernidos, nutrir el espíritu puede ser tan importante como alimentar el cuerpo y muchos necesitan nutrir el espíritu mucho más de lo que piensan, adquiriendo experiencias y conocimientos que no se traducen solamente en beneficios económicos.

Pero claro, eso solo lo pueden comprender los lectores…

El estrés se reduce y la inteligencia emocional sale ganando, se potencia desarrollo psicosocial, el autoconocimiento y el cultivo de la empatía. Sí,…esa palabra tan de moda que tanto se utiliza y que todo el mundo presume de entender y sentir.  Aunque jamás se hayan puesto en los zapatos del día a día de nadie, de repente, ese mundo parece tener una desmesurada carga afectiva con el interlocutor comprendiendo absolutamente todo lo que le cuenta, sellando a fuego lazos más estrechos y potenciando la relación entre ellos. No importa el nivel de catástrofe del que se esté hablando. Todo el mundo sabe empatizar y punto. Es lo que se lleva.

Luego…desaparecerá para siempre.

Sin embargo, ¿cuántas veces nos hemos puesto en la piel del personaje de una novela? Empezamos a empatizar con él y nos ayuda a entender las señales en el transcurso de la historia. Nos permite huir del espanto cotidiano de las cosas. Es lo que tiene leer, alguien aparece o desparece a tu elección.
El príncipe enamorado, el soldado valiente, el patriarca carrozón, la princesita de bolsillo, Joker…

¿Joker? Es el claro ejemplo que los espectadores empatizan con él por lo que le hace la sociedad pero nadie se atreve a reconocerlo. Siempre será el malo aunque tenga razones más que de sobra para cada uno de sus actos. Y eso…no se lleva.
Actos que no son más que la suma del desgaste y decepción que producen las personas de su entorno que convierten su vida en un campo minado a pesar de que solo busca hacer reír…En estos tiempos, las personas malvadas, que parecían excepciones a la norma, son la norma…pero eso da para otro post.

Por eso, la lectura puede incluso modificar el comportamiento de una persona a través de la identificación con los protagonistas. Las lecciones que encontramos por ejemplo, en la literatura sobre dilemas morales y emocionales son necesarias para cualquier persona, muy especialmente para políticos y líderes que argumentan no tener tiempo para leer. Esos que actúan, juzgan y sueltan discursos baratos con frases hechas y repetitivas, esos que cambian una palabra por otra e incluso inventan nuevas, esos que cambian de opinión dependiendo del día, esos que dejaron atrás sus días de gloria, siempre acaban por decepcionarte.

A esos…les convendría parar y acceder a lecturas para mejorar su compresión.

Pero claro, eso solo lo pueden comprender los lectores…

El placer que genera el compartir relatos con tus hijos, con tu pareja es inmenso. Esa lectura, como el enamoramiento, es un “ vicio virtuoso”. Cuando conocemos los bienes que nos proporciona, no podemos dejar de practicarla. Se convierte en una droga, en una adicción y entiendes perfectamente por qué cautiva a los demás.

“Como se va a los encuentros más esenciales de la existencia, como se va al amor y a veces a la muerte, sabiendo que forman parte indisoluble de un todo y que un libro empieza termina mucho antes y mucho después de su primera y ultima página”. Julio Cortázar.

Pero claro, eso solo lo pueden comprender los lectores…

www.eltranviadelamoda.com


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