miércoles, 7 de noviembre de 2018

QUE HARIA YO…SI SUPIESE EMPLEAR MI TIEMPO?
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Leí hace poco un librito titulado "El vendedor de tiempo", de Fernando Trias,  donde el protagonista envasaba minutos en frasquitos y los ponía a la venta.
La gente…se volvía loca y se echaba a la calle a comprarlos.
En realidad, el tiempo que adquirían era suyo, el mismo que iban a vivir pero el desembolso del dinero les daba libertad para pensar en emplearlo en otras cosas.

Por ejemplo, las decisiones profesionales eran ventas de espacio y de tiempo que también les pertenecía pero no negociaban con él en frasquitos, sino que daban por hecho que eran pagos mensuales firmando un contrato de trabajo y asumiendo una tarea o un proyecto.

Y nosotros? Debimos comprar mas frasquitos?
Ha estado nuestra vida bien o alguna vez deseamos volver atras?

Tal vez sea este el máximo anhelo de cualquiera de nosotros. Alcanzar un nivel de satisfacción que no dependa tanto de la cantidad de vivencias sino de la intensidad con que se han afrontado. Secuencias maravillosas que nos enseñan que lo importante es el sentido que nosotros y nadie más, queramos otorgar a nuestras vivencias y valorarlas.

Es verdad que la oferta de posibilidades de trabajo, alternativas de viajes y posibles relaciones personales que abren las redes sociales ejercen una enorme presión sobre nosotros. No queremos concretar nada a la espera de que exista o haya una posibilidad cambiante y eternamente mejor.

Nos pasa con todo.

Realizamos una actividad y perseguimos hacer otra al mismo tiempo.
Vemos la tele mientras chateamos, hacemos running mientras escuchamos música, cenamos en un restaurante con nuestra pareja pero necesitamos el movil para “estar” con terceras personas, vemos la televisión y leemos las pequeñas rotulaciones que pasan por la pantalla…queremos más.

Vivimos una realidad que nos parece insuficiente.
Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Estamos instalados en una insuficiencia constante sobre nuestro presente creando una carencia de la vida y haciéndonos sentir que nuestra existencia no es plena en absoluto; eso puede llegar a agobiarnos, asfixiarnos, a ser frustrante...

Pero somos dueños de nuestro presente.

Presente significa regalo, vivir intensamente, sentir, disfrutar, saborear…
Presente obliga a parar el reloj para no pensar en otra cosa más que en la que se está experimentando: la liturgia de una cena, saborear una botella de vino, un viaje, el juego de la seduccion, la ironía de una conversacion, un beso en el ascensor, compañía, sentir el amor…

El tiempo es el que es. En nuestra mano está decidir la calidad que queremos darle en cada momento.
Las transacciones de nuestro tiempo son el causante de llegar al final de nuestras vidas con plenitud o con la sensación de que debía haberla vivido de otro modo.

Que haría yo si no tuviese miedo?
Que haría yo si supiera siempre elegir lo que quiero?
Que haría yo si supiese emplear mi tiempo, mi presente?


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