domingo, 22 de julio de 2018

PRÍNCIPES QUE DESTIÑEN...y princesas


Aquel hombre romántico, educado y cortes con ella...terminó por convertirse en un sapo. Se acomodó en el sillón y engordo, dejó de ser caballeroso, dejó de mandarle mensajes románticos...y ella empezó a marchitarse, a sentirse triste incluso fea.

Se preguntaba: qué  tendré yo, en qué he cambiado? Evolucionaron en direcciones opuestas. El día que pensó que había perdido su título de princesa, decidió romper la relación.

El cuento podía haber sido perfectamente al revés. 

El, un príncipe implicado, fantástico, atento...y ella una acomodada, consentida desde que viviera con sus padres y viviendo completamente a costa de su marido pero quejándose de todo y siempre queriendo más...a la que se le habría agriado el carácter y seguramente podrido el corazón. Y egoísta...muy egoísta.

Nos han inculcado desde pequeños una vida de pareja romántica del estilo "ser felices y comer perdices."

Pero no es así. 

Las parejas con el tiempo se relajan, dejan de cortejarse, se enredan en el estrés de la vida diaria, del trabajo, empiezan a parecerse a suegros y suegras que joden la vida y lo peor...hacen chantaje con los hijos, que ahora, en tiempo de vacaciones, se convierte en el arma principal.
Y claro, las esposas que lo hacen toman como triunfo algo que los hijos de parejas destrozadas sólo ven por interés.  Vacaciones dobles con el uno y con la otra.

Eso no es un triunfo...es una derrota para TODOS.

Y se busca la comodidad. En cómo se comporta el uno con el otro. A ver quien hace más daño.

Donde esta el límite? 
Hay una línea que una vez cruzada comienza a marchitar todo. La línea que convierte al hombre o la mujer ideal en rana, o es más, en auténtica basura.

Tan débil era la base de sentimientos que nos unió en un principio?

"El matrimonio es la principal causa de divorcio." Groucho Marx.

PD: Especialmente dedicado.

eltranviadelamoda.com




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