viernes, 19 de febrero de 2016

CONQUISTARSE...A UNO MISMO


La espontaneidad es un acto de sinceridad o por el contrario puede ser algo desmesurado e impetuoso? 

Hay quienes se jactan de decir a los demás lo que opinan...libremente, de no tener inconveniente alguno en soltar sus juicios...sin atender al contexto, el momento o la relación que mantiene con el otro.
Responden: "Yo soy así...digo lo que siento. No puedo evitarlo"

Existen miles de ejemplos para personas que sufren la maldita espontaneidad. Esas...que además no saben o no quieren aprender a gestionarla.

1.- Las que hacen bromas en momentos inoportunos.
2.- Las que insisten cuando se les dice basta.
3.- Las que hablan sin dejar hablar a los demás...
4.- Las que se ríen o enfadan fuera de tono.
5.- Las que no les importa discutir en medio de un restaurante y que les oiga todo el mundo.
6.- Las que gesticulan histriónicamente y no miden sus muecas...

Personas que dejan tras de si un halo de mal estar y resentimiento en el resto de las personas que les rodea. Y estas, manifiestan su disgusto en cada uno de sus músculos faciales. Quien no recuerda los desatinos pasados de personas cercanas o de familiares?

Estas personas creen que cuanto más naturales, mas auténticas y sinceras. Espontaneidad como un aspecto visible de ser alguien bueno, frente a personas rígidas y fingidas...y lo contrario ahora se lleva mucho. Espontaneidad: honrosa virtud de lo que por encima de todo es así porque lo es...y porque no puede de ser de otra manera.

Y ese aspecto nos da confianza y seguridad personal? Es verdad que lo ideal es darnos a conocer tal y como somos, decir abiertamente lo que pensamos e incluso lo que sentimos.

Pero...esas personas son dignas de confianza? Quieren realmente escucharnos? Estamos atrapados en sentimientos que pueden malherir al otro. Se puede decir lo que se piensa...en cada momento?

No se trata de morderse la lengua sino de saber encontrar el momento oportuno o ser capaces de pedir permiso al otro y gestionar esa situación.

Labios secos por los que se escapa la indigencia que engendra el veneno de la espontaneidad mal entendida o tal vez mal enfocada.

Gobernar adecuadamente sentimientos impulsivos. No perder el equilibrio de situaciones criticas y no dejarnos secuestrar por situaciones estresantes...

"Solo a veces...demasiada espontaneidad no es buena. No hay tarea tan comprometida como conquistarse a uno mismo"

eltranviadelamoda.com
the blog versión web


3 comentarios :

  1. Si tal cual....y más bronca te da cuando vos sos desmesuradamente cuidadosa para no lastimar a los demas.....Sera que no hay que pensar en recibir.....Cariños

    ResponderEliminar
  2. A esas personas, hay que ignorarlas. La vida se encargará de pagarles con la misma moneda.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar