domingo, 1 de junio de 2014

DE PELÍCULA

El la empuja con decisión instintiva al interior del apartamento. Ella se abalanza sobre el. Mientras lo devora a besos se desprende salvajemente de su vestido. La pasión interior asciende a la vez dentro de los dos. Se desploman exhaustos después de alcanzar el cielo en el mismo instante. Después de todos estos fuegos orgánico- artificiales, el rímel de ella sigue intacto en sus pestañas.

En estas escenas que ya habitan en nuestro inconsciente colectivo, dentro del frenesí animal, no se comete ninguna torpeza...

Los protagonistas parecen estar muy seguros de si mismos y sin ningún tipo de vergüenza sobre su cuerpo. Y por descontado siempre alcanzan el clímax al mismo tiempo!!!!


Vamos a ver, el sexo de película solo está en las películas...

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