martes, 24 de octubre de 2017

POR QUÉ NO ACABO DE SER FELIZ...?


Por qué a pesar de practicarlo todo...nuestra vida sigue siendo igual?
Pueden existir diferentes explicaciones pero hay una respuesta contundente; hoy en día vivimos muy centrados en nosotros mismos.

Buscamos tanto ese tesoro escondido en el alma...que uno se olvida de vivir la vida que tiene ante sus ojos. No nos damos cuenta de lo agotados que acabamos. Ese abandono inerte que nos lleva otra vez a nosotros. Y ahí estamos, los vengadores de nuestra mente, curiosa embustera que nos embauca hacia los mismos pensamientos una y otra vez.

Vivimos tan pendientes de nosotros mismos que ya no podemos mirar por los cristales de nuestros ojos. Autoconocimiento, dedicación...hemos caído en la trampa y sin darnos cuenta somos adictos a una sociedad entregada al materialismo espiritual.

Debemos tener cuidado con las grandes expectativas, con los falsos ases de sanacion, con esperar excesiva generosidad de nadie...
Porque indagar en el interior de cada uno es llegar a conocer los límites propios y podemos descubrir de inmediato un mundo desconocido en el que existe el horror, del que ya no podremos cerrar la puerta y el eco acusatorio se mostrará ante nosotros cuando menos lo esperemos.

Está claro entonces que autocentrarse es poner la atención en uno mismo pero en exceso, atendiendo a los movimientos de las caprichosas emociones.
Pasar el día pendiente de todo lo que sentimos o pensamos tiene un impacto que conlleva dificultades difíciles de gestionar.

-La obsesión: dar vueltas y vueltas a las cosas analizando lo que le sucede a uno en estado de alerta permanente pudiendo acabar en hipocondría.

-La confusión: cuando ya no se sabe si lo que se siente...es de verdad. 

-La disociación de la realidad: se vive tanto en la introspección propia que se desatiende lo que sucede fuera.

-Las dificultades de convivencia: cuando estamos tan centrados en nosotros mismos e incrementamos las necesidades propias olvidando a las personas próximas.

-La posesion: cuando uno solo se preocupa por lo suyo y acaba poseido por fantasmas o demonios interiores.

-La parálisis: el resultado de todo lo anterior nos bloquea.

Cuando te centras en ti, es más fácil perderse. Quieres estar dentro de tí y entras. Y pasa algo por tu cabeza cuando vuelve una y otra vez sobre lo mismo y cambias toda la fiereza por un suspiro hasta que crees ver las cosas claras.

Estas dentro de tí, incesante y lujuriosa.

Entonces, por qué no acabo de ser feliz...?

Debo encontrar la búsqueda de lo espiritual evitando la obsesión por uno mismo. El olvido de uno mismo para que penetre el bien, el amor, lo bello, lo verdadero.

Descentrarse para encontrarse...

eltranviadelamoda.com


No hay comentarios :

Publicar un comentario