lunes, 3 de julio de 2017

SOMOS NUESTRAS PEORES ENEMIGAS...?


Quien no ha oído alguna vez la frase: "lo sé...de muy buena tinta"

Que alguien se case, que se divorcie, que decida no hacerlo o que se acueste con su compañer@ de trabajo...es el pan de cada día. Nadie escoge ser objeto de escrutinio público, de titular constante, ni quiere erigirse como ejemplo de nada.

Por norma general, esto nos importa más bien poco. Pero en las zonas comunes del trabajo, de las comidas familiares, de los cafés con las amigas, en el papel cuché o en pixeles de alguna foto sacada por alguna cotilla móvil en mano; todos estos lugares donde se masca la maniobra en el ambiente, existen gamberras de los cotilleos en forma de amigas, suegras, cuñadas e incluso enemigas...que expelan a diario pseudoimformacion de este talante repleta de reproches, con un alto grado de crueldad, dirigida a mujeres que escogen vivir su intimidad de una determinada manera.
Más bien...como les da la puta gana.

Información, esa clase de subproducto que habita en un plano inferior que no nos compete ni interpela pero que sin embargo va dirigida a nosotras. Miradas hostiles, casi siempre de envidia, cuchicheos en los rincones y después silencios bruscos...
Bazofia de consumo que alimenta las pulsiones morbosas y voyeristas de esa clase de mujeres que se supone somos nosotras mismas...???!!!

Se trata de algo recurrente, impúdico pero sobre todo impune y cotidiano. Y estos  predicamentos e influencias de la gente nunca salen gratis. 

La repetición sistemática de unos rumores, de unos comentarios y de unos valores hace que la realidad sea percibida según los patrones propuestos por las víboras que los lanzan, a su gusto y jodiendo e hiriendo más si cabe, a la protagonista del rumor de turno...

El asunto abre un melón delicado, en un terreno escurridizo, el de la cuestión de si, en este tipo de comentarios personales de la vida de los demás, la tendencia a dispensar un trato amable a los hombres y más despiadado a más mujeres se sustenta en las cacareadas teorías de la competitividad femenina.

Somos nosotras nuestras peores enemigas...?

Las que más hablan no gozan de prestigio más bien, viven a costa de la vida de las demás, pero infravalorar el daño que hacen con el impacto de sus historias es un mezquino ejercido de Wishful Thinking.

"vive y deja vivir"...piénsalo.

eltranviadelamoda.com


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