sábado, 21 de enero de 2017

CONSEGUIRÉ SER ESCRITORA...?


Para quien tiene ambiciones, metas claramente definidas, una ventaja paradójica del paso del tiempo...es que a medida que avanza, disminuye el peso del futuro. 
Te encuentras mucho más tranquila, menos amenazada por el miedo, más segura de ti misma, mucho más que a los 30, o los 25 y no digamos a los 20...

Qué tortura el tener que seleccionar, que descartar, que renunciar y abandonar para siempre, proyectos o ideas que han formado un tiempo parte de ti.
Conseguiré encontrar a un compañero de viaje?
Conseguiré tener hijos...?
Conseguiré el ascenso en el trabajo?

El tiempo nunca acaba de consolar del todo las heridas, éstas son demasiado grandes, demasiado desgarradoras para que cicatricen por completo.

Conseguiré acabar mi libro...?

Solo ahora me doy cuenta que son preguntas que no se pueden responder nunca, porque todas las respuestas son provisionales.
Incluso cuando los hechos son definitivos, cuando no tienen vuelta atrás, la incertidumbre es total. Es angustiosa.

Conseguiré dejar de sentir miedo...?

Ese miedo al futuro que no es más que un miedo al fracaso.
Todos buscamos ese santo grial hacia el que peregrinamos. Y si no lo conseguimos, nuestra vida habrá sido inútil?
Una farsa?

Aunque ahora, mis miedos son los de todo el mundo, más previsibles, lo que le puede ocurrir a las personas que quieres y a ti misma: el cancer, un accidente de coche, una muerte...

Pero también los miedos amortiguados: la zona donde se produce un terremoto con muertos y yo...puedo conocer alguno, pero al final no conozco a nadie.
Gente que no conozco pero que me provoca un sentimiento de culpa porque quienes nacemos aquí y no allí, a miles de kilómetros disfrutamos de hospitales, vacaciones, cines, tarjetas de crédito...y ellos sufren miseria, violencia.

Que puedo hacer?

Entonces, me siento a elegir los otros miedos y me refugio en ellos. 
A que más tenemos miedo? A morir?
Ese es un miedo con el que hablo cara a cara, con el que pacto.

Como el poeta Voltaire a un paso de la muerte, a sus 83 años y de vuelta a París para el estreno de su última obra maestra, solo pedía unos años más, para poder acabarla sin prisas.

"Déjame unos años más, solo unos pocos y después con la conciencia del deber cumplido, de la vida vivida a fondo como yo quería vivirla...te prometo que aceptaré morir sin amargura."

Mientras tanto...conseguiré ser feliz?

eltranviadelamoda.com


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