miércoles, 14 de diciembre de 2016

LOS ETERNOS DILEMAS


Que haría usted? Por improbable que parezca, los dilemas nos asaltan, se presentan cada día ...casi a cada hora.

Es conocida la historia en la que el diablo se apareció a un pobre trabajador, le regaló una campanilla y le hizo un trato: si la tocaba, en China moriría un rico mandarín y él heredaría su fortuna. Solo tendría que agitar la campanilla...y heredar.

Que haría usted si le propusieran algo tan indecente? Entra en juego la responsabilidad, el compromiso con el mal...la culpa.  Enviaría al diablo...al infierno?  O si por el contrario lo necesitara muchísimo...sacudiría tímidamente la campanilla y a tomar por saco el rico?

Conflictos entre el deber y el interés propio, entre la conciencia y el beneficio, nos lo planteamos cada día aunque en dosis homeopáticas sin reflexionar.
Y si no...podemos remitirnos al imperativo categórico de Kant: actúa como crees que todos los seres humanos deberían actuar en tu lugar.

Claro que Kant puede decir misa y luego cada uno hacer de su capa un sayo. Políticos, familiares, vecinos, parejas, amantes...
El riguroso moralismo que se reclama del comportamiento de los demás se relaja con grandes dosis de liberalidad cuando el asunto trata con uno mismo.

Es lo que se llama un discurso incoherente, una manera de razonar muy extendida.
El honesto empleado que es víctima de injusticias y agravios de la vida pero que como tal, se juzga autorizado a saltarse las normas del imperativo categórico de Kant y con un agudo sentido de la justicia actúa con venganza aferrándose a la cláusula de excepcionalidad en su caso.

Nos asaltan los dilemas en mayor o menor grado:

- La madre que tiene que decidir entre la intimidad de su hija...o que por su bien lea a escondidas su diario.

- El cónyuge que espía los mensajes en el móvil de su pareja porque la incertidumbre de los celos le hace sufrir demasiado.

- El marido que tiene que decidir entre ir a cenar a casa de la familia política en esta fechas Navideñas o por el contrario decir basta ya a tanta hipocresía.

- Los amantes que nunca estarán juntos pero a pesar de que el mundo se derrumba pueden seguir enamorándose, en ese espacio utópico donde los besos y los problemas parecen lejanos.

Porque sabiendo de antemano que jamás podrán estar juntos sufrirán el eterno dilema entre el deber de contar la verdad o el interés propio por vivir una maravillosa historia de amor.
Historias que se quedan en los cajones sentimentales de sus autores y de sus protagonistas y que anhelamos porque son un reflejo...de las nuestras.
De los pecados que no cometimos y de los recuerdos que amenazan ya con evaporarse.

Si tuviera la oportunidad de viajar en el tiempo y tener delante a Adolf Hitler cuando era un bebé...lo mataría sabiendo los males que le ahorraría al mundo?

Los eternos dilemas...Que haría usted?

eltranviadelamoda.com


2 comentarios :

  1. Hola Loli, que sería de nosotros sin las dudas...dudar es tan necesario como respirar..
    Gracias, aquí me quedo, pasa buena noche, besos acaudalados

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