miércoles, 23 de noviembre de 2016

LOST IN TRANSLATION


Una directora de cine excepcional como Sofía Coppola demuestra un elevado talento a pesar de su juventud en el año 2003 cuando lleva a la gran pantalla este film.

Bill Murray es una estrella de cine sin ilusiones que viaja a Tokio para rodar un anuncio de una marca de Whisky. Scarlett Johansson una joven solitaria que se aloja en el mismo hotel con su compañero fotógrafo.
El recibe llamadas absurdas y frías como el hielo de su esposa y ella espera todo el día en la habitación a su marido para luego comprobar que él no es capaz de darle nada de lo que ella esperaba...

Una noche coinciden en la barra del hotel que comparten y entre ambos surge enseguida la conexión: el vacío de sus vidas, el sentimiento de estar perdidos en medio de mucha gente y la incomodidad de no encontrar su sitio en aquella ciudad.

Sin embargo, sus conversaciones en el bar y sus sentimientos que llegan como sus llamadas telefónicas transoceánicas con 5 segundos de retraso embellecen la comedia junto con la desolación y la tristeza.
Ambos encuentran en un desconocido una inusual sensación de ternura y comprensión que ni los más allegados son capaces de dar.

Dos personas que corren contra la noche que se desploma. Donde las leyes no existen y solo mandan los pecados. Cuando dicen...que solo les importa ese único momento. Que la razón del éxito de su relación está en esas noches de placer en la cara oculta de Tokio, en la del bar del hotel.

Solo ellos saben de qué va este juego. De qué va el deseo. De qué va conseguir lo que quieren solo con palabras: por unos susurros en la penumbra, por una caricia en el muslo...por un beso.

Deslumbrante. Y el choque de estos dos actores hace de este film una delicia de pura seda y pura inteligencia.

eltranviadelamoda.com


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