miércoles, 1 de junio de 2016

EL SÍNDROME DE SOLOMON : la envidia


Uno de los mayores miedos del ser humano es destacar, sobresalir del resto...Que curiosa es la conducta humana en un entorno social!!

Las situaciones más sencillas, las complicamos solo por dejarnos influir y arrastrarnos por la visión de los demás...aunque no sea la correcta. Y por el miedo al ridículo o a ser un elemento discordante.

La conclusión es unánime: estamos mas condicionados de lo que creemos. La presión de la sociedad es un obstáculo...insalvable. Energía malgastada?

Sufrimos el síndrome de Solomon: tomamos decisiones y evitamos comportamientos para evitar sobresalir. Nos pasa de forma inconsciente ya que tememos llamar la atención por miedo a que nuestras virtudes y logros...ofendan a los demás.

En general, sentimos pánico atroz a hablar en público porque por unos instantes nos convertimos en el centro de atención, a la merced de lo que la gente pueda opinar y eso nos deja en una posición de vulnerabilidad. No sabes si estar orgulloso o aterrado en esos momentos...

Revela nuestra falta de autoestima creyendo que nuestro valor depende de lo "mucho o poco" que la gente nos valora. Y revela que formamos parte de una sociedad que tiende a condenar el talento, el éxito ajeno. Esta mal visto que las cosas vayan bien...

Detrás de esto se esconde un virus letal que paraliza el progreso. La envidia: dicese del deseo de algo que no se posee cuando lo observas en alguien ajeno, provocando desdicha o tristeza.

Surgen cuando comparados con otras personas comprobamos que tienen algo que anhelamos y así empieza el complejo de inferioridad. Sentimos que somos menos porque tenemos menos.

Y nos resulta tan doloroso que necesitamos canalizar nuestras insatisfacciones. Cada vez que recibimos un comentario hiriente queda una cicatriz...que se cura pero que no desaparece. Y entonces juzgamos a esa persona y la criticamos. 

Que hay de la envidia? Hay que dejar de demonizar el éxito ajeno para admirar y aprender de las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Cultivar en nuestro interior lo que admiramos en los demás...
La envidia es un maestro que nos revela los talentos innatos que todavía tenemos sin desarrollar.

Con una furia ciega te niegas a admitir la vieja creencia de que el pecado universal es la envidia. A no ser, que lo sintamos por aquello que sabemos que pueden hacer con talento otras personas y no aceptamos que hay otros tan buenos...incluso mejores que nosotros...pero todos podemos!!

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