martes, 28 de junio de 2016

CUANDO NECESITAS AYUDA...


Pedir no es un signo de debilidad. Parece mentira...pero solicitar apoyo a alguien significa decirle lo importante que es para nosotros.

En toda conexión familiar, profesional o de amistad intercambiamos ofreciendo o pidiendo. La manera que lo hacemos determina el tipo de vínculo que existe. Entonces donde ponemos el poder de la relación...? Y si en esa relación... solo pedimos?

Se puede hacer una sugerencia, una indicación pero para algunas personas pedir es signo de debilidad. Nos educaron para que nos mostráramos fuertes y nos dijeron...que lo importante es siempre la otra persona y lo que necesita. 

Nos queda entonces que el otro adivine?
Cuanto besos perdí por no saber decir "te necesito".
Nos es más fácil ofrecer que pedir. Intentamos satisfacer al otro porque si no...nos sentimos culpables.

Nos damos cuenta de que si nos paramos a reflexionar ...tendríamos la opción de no hacerlo pero la actitud excesiva de responsabilidad y la idea de una posible ruptura de la relación nos dificulta expresar lo que sentimos. " síndrome del tío indeterminado"

Llevamos sobrecarga de trabajo y nos sentimos víctimas e incluso incubamos sufrimiento. A veces, nuestro interlocutor no nos da lo que esperamos porque no nos comprende...demasiadas expectativas para nada. Demasiado ambiguo...

Y entonces solo solicitamos ayuda cuando nos sentimos vulnerables o enfermos y dejamos que se acerquen a nosotros. Normalmente nos da apuro pero lo anterior justifica  nuestra petición. Nuestros seres queridos pueden estar a la altura...pero no de la noche a la mañana.

Pedir es darse el derecho a existir...no como víctimas sino porque nos lo merecemos, le mostramos al otro la importancia que tiene y le ofrecemos que nos acompañe.

Es un acto de consideración y de amor y fortalece nuestra relación con esa persona. No estamos en la conciencia de nadie, salvo en la nuestra...

Pedir es un acto de humildad. Es reconocer nuestra fragilidad y no sentirnos mal por ello. No somos más débiles por hacerlo. Es un acto de valentía.

Pocas personas tienen claro que esto es saludable para la relaciones y sienten que quedan en deuda o se les debe algo. Una relación sana permite pedir un favor sin que se transforme en una deuda.

"La eterna pugna entre la iniciativa y la obediencia..."

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