lunes, 18 de enero de 2016

EL MIEDO A SER INVISIBLES


Existe una relación directa entre sentirse transparente para unos y la necesidad de reconocimiento de otros. Para una cultura tan visual como la nuestra se ha convertido en un deseo y una necesidad salir en la foto...o por el contrario ausentarse de ella.

Compartir la ilusión que ponemos en cada cosa y en cada momento o convertirnos en auténticos expertos en mirar hacia otro lado.

Ver y ser vistos. Pero...que queremos ver? Y como queremos que nos vean los demás? Los momentos psíquicos que hemos convertido en hábitos y todos los contenidos que hemos introducido en nuestra mente forman las imágenes sobre nosotros mismos, sobre los demás...con un numero infinito de variables y eso es un caos. Temas familiares, sociales...historias que nos han tocado vivir.

Según esto, no son los ojos los que miran sino la mente de cada uno. Y ve los que le hemos enseñado a mirar. En esa imagen existe el deseo de estar presentes o ausentes. 
Normas que se transmiten por diferentes estados de animo en lo que se refiere a ser centro de atención o pasar inadvertido.
Si esto ocurre...el sentimiento fluye con la vida y se escoge libremente.

Sin embargo, uno de los mayores miedos que se puede padecer es el rechazo. Sentirse abandonado por la sociedad. Eso...dispara las alarmas sobre la existencia.
Es como un virus que va mutando y se convierte en un cancer.

Sabemos que el poder de las relaciones se basa en vínculos estables y duraderos y depende de las experiencias de cada uno para crear estilos afectivos diferentes.

Entonces, hago lo que la gente me pide...o no me querrán? De la misma manera que muchos reconocimientos son exagerados y falsos, las exclusiones también.
Un acto sincero de reconocimiento es ser aceptado por lo que se es y no por lo que se tiene o parece.

Sin embargo hay quienes prefieren un reconocimiento negativo antes que ser completamente ignorados, invisibles. Incluso miedo a no ser recordados.

Y si nadie nos ve...existimos? Uno puede hacer todo para si mismo pero aparece la mirada del otro. Y vernos a través de los ojos de otra persona...lo cambia todo.

Hasta donde sabemos apreciarnos? Como nos afecta el desprecio externo? Según sea nuestro interior individual, así seremos por fuera aunque nos pongamos máscaras.

Debemos educar la mirada y escuchar. La mirada se educa revisando lo que percibimos y escuchar requiere más atención que mirar, requiere calidez y el contacto respetuoso y tierno del otro.

No hay mayor reconocimiento.
Y si no...ya existirá un público preparado para tomarnos en serio!!

eltranviadelamoda.com
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