domingo, 15 de junio de 2014

EL WHISKY DE AYER

En esta época de puritanismo atroz y alegre simploneria, en la que el ciudadano transita del café sin cafeína a la cerveza sin alcohol, y se divierte trotando por la acera o fumando vapor de agua, no viene mal asomarse a la historias sucias de Raymond Chandler, para que no se nos olvide como era el mundo de ayer....

Un detective se encuentra en casa de una mujer que tiene sólidas ligas con el caso que debe resolver: obtiene información de la mujer que es muy atractiva y se contiene para no caer en el juego de la seducción que la chica despliega a su alrededor.

El detective ejecuta este desmesurado esfuerzo mental bebiendo una serie heroica de whiskys.

Se bebe un promedio de dos whiskys por página....después de esa cantidad oceanica sale de la casa por su propio pie, con una envidiable verticalidad y razonando con una potencia mental digna de un filósofo o de un estafador.... Y desde el punto paradisiaco en el que  los controles de alcoholemia eran cosa de cuáqueros y el whisky un placer....

El whisky como sucede cundo es lo bastante bueno, le hizo compañía el camino de vuelta a casa y acepto los semáforos en rojo sin rechistar.

"Beber con mesura es un placer....."




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